La Escarola y los 20 Minutos

(que fueron sobre 60)

 

Todo comenzó un día hace ya varias semanas, aburridos en la clase, cansados de ver siempre lo mismo unas caras guapas mostrando la ignorancia… Alguien, no recuerdo quién exactamente, decidió que sería una buena idea la de salir un jueves, sólo los chicos. Entre una cosa y otra, pues se quedó de salir el jueves 30, para desgracia de Raúl Teleco, un día antes de Halloween la víspera del día de Todos Los Santos. Y según él, habría poca gente…

Llegó el jueves 30, al final, sólo salimos cuatro chicos –tampoco había muchos más para elegir–. Ordenados de mayor a menor edad: Raúl Teleco, Felipe Messi, Yo, y El Toro. El que faltó fue Alex, que tuvo que trabajar viendo los tres “mini frikis”, y el “frikazo de mí” que íbamos pensó que sería mejor no salir… o sino, esa noche no la pasaría en su casa, ni siquiera en la de una tía… a las muy buenas en el hospital… a las malas, en una cuneta sin dinero y sin ropa.

Tras Econometría I, nos pusimos en común y quedamos que Teleco iría a cambiarse de ropa a Torremolinos, y luego volvería, algo así como 40 minutos. Ya que, según él, va y vuelve en 20 minutos con la moto. Cuando llegara, estaríamos los 3, esperándolo en la cafetería de Económicas. Los “40 minutos” se hicieron alrededor de una hora, o más. Pero, nos entretuvimos haciendo pequeños recados, tales como romper entregar los ejercicios en nombre de Teleco, comprar piquitos de pan para mi novia, preguntarle al Messi si los conocía, y yo cambiarme de ropa en el piso de mi novia.

Luego, nos fuimos a la cafetería a esperar el Teleco. La espera era un coñazo, los tres solos y con frío Felipe y yo con frío, el Toro en manga corta, para variar… Entonces aprovechamos para recordar algunos juegos tan memorables cómo los clips, el fútbol, y sobre todo, y más importante: ¡¡¡LAS PROCESIONES DE LOS LEGO DEL TORO!!! (El que apunta maneras las apunta desde pequeño).

Y la verdad, es que eso fue algo impactante… yo, que jugaba a los clips hasta ya grande, hacía casas, me inventaba novias, vidas paralelas, pero nunca los hice nazarenos, ni hice tronos con los LEGO (entre otras cosas porque no tenía). Además de todo eso, recordamos a Juande, el de Política, y algunos más. Entre todo, llegó Teleco, y por fin, tres horas más tarde. Tras eso (joder, cómo me gusta esta expresión), fuimos al VIPS. Según el Teleco estaba bastante bien, y se le olvidó decir que era BASTANTE CARO.

Cuando llegamos allí, nos atendieron cual película americana con un atril, y nos acompañaron hasta nuestra silla, y nos dieron la carta con sus abusivos precios, no sin antes recochinearse de nosotros preguntándonos si teníamos tickets de la oferta del 2×1, cosa que no teníamos. Teleco nos recomendó hamburguesa de pavo, y fue lo que comimos excepto el Toro que comió una ensalada (tampoco había mucha variedad). Para beber, Teleco, como buen menor de edad que es, se pidió un agua, nosotros, cómo hijos responsables que somos, cerveza. Nos trajeron la comida, no sé muy bien del resto, pero, mi lechuga escarola –que era el VIPS– estaba sin lavar, pues me supo a tierra. Además, de llevar un mes al sol para que se secaran, o quizás, para acortar los costes, sufrieron un pequeño enjuago por Roundup Plus porque era imposible que estuviera tan seca.

Pagamos los 43€ correspondientes, y cuando nos levantamos una voz nos sacó de nuestros pensamientos: “Chiqui, chiqui, corta aquí” mientras con un cuchillo se señalaba a la muñeca. Miré al hombre, y ¡¡Ohhh Dios!! Podría ser hasta mayor que Teleco. Yo, dubitativo, creyendo que era un truco de magia, le dije que lo hiciera El Toro que tenía más salero. Pero, resultó que no era un truco de magia, sino simplemente un pringaillo que se declaró a la chica, y ella le dijo que no. Entonces pensó que era mejor suicidarse, y supongo que haría eso para quedar ¿¿BIEN?? o parecer ¿¿gracioso?? Pobre… ya nunca más volverá a ligar, si es que lo hizo alguna vez en su vida. Cosa que dudo.

Tras eso motivados por el calor estival que hace cuando llega una oleada de frío en el mes de octubre, fuimos a tomarnos un heladito en calle Larios, pero, por desgracia estaba cerrado. Y para mayor desgracia de Teleco, que no estaba muy decidido de si tomárselo o no (demasiada calor, ya se sabe), El Toro recordó que había una enfrente de El Pimpi, nos fuimos a comérnoslo –se entiende que el helado– a la plaza de la merced, pero, por alguna extraña razón que aún escapa a mi entendimiento, nos lo tomamos en la calle de abajo sin cruzar. Todos menos Messi, tampoco me explico cuál pudo ser esa extraña razón, pues según El Toro allí (Argentina) vivía en la Patagonia.

Al final pasamos a la Merced, y estuvimos hablando sobre las mermadas capacidades del Teleco cuando tenía nuestra edad, y también sobre su ya diminuta capacidad a su edad… Para que él lo entienda: Que con nuestra edad sabía menos de lo que nosotros sabemos ahora, y, actualmente tenemos unos rendimientos mayores que él, pero unas notas más bajas. Es decir, con menos tiempo de estudio, sacamos lo que él sacaría con más.

(Contínua en…)

Un Comentario

  1. Sí, me ha quedado bastante, pero bastante SOSO (y aún no está la segunda parte),pero, no tengo tiempo de mejorarlo, y quiero subirlo antes de navidad…


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