Como era de esperar, los taxis no se paraban, éramos 6 tios, casi borrachos -la verdad que no recuerdo donde se fue/quedó Carlos-. Y bueno ante aquella situación, sin taxis, sin autobuses, y sin vehículos, decidimos ir andando hasta La Villa. No es que esté muy lejos, como a 3′5 o 4 Km, pero a esas horas de la madrugada, el camino hasta la casa no era de lo más seguro. Por eso hay salió mi gran frase: “Yo no espero a nadie, ni miro pa’ trás. El que se quede atrás mala suerte”. Con la llave de la casa metida en los calzoncillos y el dinero también, echamos a andar.
Al llegar a la Plaza de Las Carmelitas, decidimos comprarnos una malagueña con jamon york y una cola (creo que Adri, no la compró), para comernosla cuando llegaramos a La Villa -que ya estaba cerca-. Al llegar allí nos encontramos con más personas que camas, había camas como para 4 personas, y encima una de las camas era de mantas, pues no había colchón. Además de eso, la situación era una cama de matrimonio en la planta baja, donde se podía ver la tele, un colchón en la misma planta en el suelo, puesto que la noche anterior nos quedamos Caribe, Chicoleo, y yo allí mismo, y el colchón estaba arriba y no era plan que durmiese solo. Y en la planta de arriba quedaba la cama hecha de mantas y un sumier (o lo que sea).
Bueno, cuando llegamos serían cerca de las 7. Alberto se acopló al colchón del suelo, Caribe, Chicoleo y yo dormimos en la cama de matrimonio un poco apretados, la verdad, pero para lo poco que dormimos… Luego, Zidro, cogió una mantá que rondaba por allí, y se tendió como un perrillo a los pies de la cama de matrimonio, entre Luigi, y nosotros. Y arriba quedaba la cama para Adri, pero como estaba un poco aventado, se sentó a dormir en las escaleras (y encima luego se queja).
Esa fue la situación para dormir, pero antes de eso nos comimos los bocadillos, empezamos a ver la tele, los dibujos animados, el parte y esas polladas que salen a esas horas -osea nada-. Nos acostaríamos cerca de las 8, en la situación anterior. Y para las 12, o 13, decidimos bajar a la feria para comer algo, otros años habíamos comido allí pidiendo una pizza del Telepizza, pero esta vez no teníamos muchas ganas. Fuimos a comer a mi casa, aunque la mayoría no quería, porque era mucho trabajo, y erámos demasiados.
Esa tarde no me acuerdo que pasó, la verdad, sólo que la gente se fue en el autobús, y al yo ir a mi casa, había una chica desmallada en la calle, y la ambulancia allí. Esa fue toda la feria que recuerdo de ese año, y creo que no he mezclado días, a ver si alguno de los protagonistas se anima y cuenta algo más.