Bueno, parece mentira, ¿verdad? Ya ha pasado un año (y 16 días) desde que el blog entró en funcionamiento, la verdad es que no pensaba que durase tanto, y mucho menos que en este tiempo pusiera el otro en funcionamiento. Y para celebrar este PRIMER AÑO DE VIDA, que mejor celebración que llevar ya 10 Odiseas!!

REAL FERIA DE SAN MIGUEL (o no tan real)

 

Bueno, esta vez no pondré el año, porque como ha habido varias puede que se mezclen algunos recuerdos, y/o personajes, pero bueno más o menos.

Ese día de feria yo tenía una boda; básicamente la situación estaba de este modo: Yo me iba a la boda, y mi primo (Chicoleo), Luigi, Adri, Zidro La Purita, Caribe, y Carlos, se iban a la feria, y después de la boda quedaba con ellos. Ese día recuerdo que fue cuando vinieron varios grupos heavy/grunge a la feria, según me digeron fueron a verlos, yo no. Bueno, la boda acabó y mi padre fue a recogerme y me llevó para la feria, al estar allí los llamé, sería como las 3:30 o 4 de la madrugada.

Me fui con ellos, entramos un rato a la caseta de la juventud, y dimos un par de vueltas por las demás casetas de los alrededores, en una de ellas Chicoleo, me invitó a un Jameson con 7Up, y Carlos a otro (desde ese día viene mi pasión por el Jameson -o como se escriba-). Y bueno la cosa iba tomando forma. Luego volvimos a la caseta de la juventud, a acabar la noche.

Una vez allí dentro entre la multitud pues uno pasaba desapercibido, y el alcohol empezaba a hacer mella, al menos en mí. Hasta tal punto, que uno coge el puntillo como se dice, y el da igual hacer el polla, y que la gente lo vea. Y en esos momentos me puse a bailar pachangueo!! Y así con el tonteo, entre Luigi y yo comenzamos un trenecito, que para sorpresa nuestra la gente nos acompañaba. Adri se enganchó pero en una curva se perdió, estaba con la mano escayolada y no pudo agarrarse.

Con esas tonterías, típicas de jóvenes, llegó la hora de que cerrara la caseta, como a esas horas de la madrugada (las 5 o 5:30) hay hambre fuimos a comer algo, a un “burguer chiringuito” tan típico de las ferias. Tras mucha espera, conseguimos comer, no recuerdo que, pero recuerdo que la cebolla era super picante. Con el estómago lleno, fuimos a parar un taxi para volver a La Villa, pueso que a esas horas no había autobuses.

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